De Manuel Cadenas a Iván Segura, sobre algunas definiciones y afirmaciones sobre Noble Katerba y el rol del poeta en la sociedad.
Por Leoncio Luque Ccota*
Manuel Cadenas, es mi hermano desde hace veinte años, amigos, poeta, periodista y amante de la buena música, en especial del rock (español o inglés), a través de él conocí, al menos yo, la música de Sui Géneresis.
Cadenas fue siempre, un hombre de compromiso definido con la poesía y la política; en esta epístola, que se publica, con permiso de él, se denota lo dicho, y nos da, un agudo pincelazo, sobre lo que significa para él, el rol del poeta en la sociedad, a partir de algunas de algunas indagación de Iván Segura, (preguntón como siempre) de otro poeta de Noble Katerba, que actualmente reside en Francia.
Estimado Iván: Sé de la buena onda que hay en tu pedido para no quitarme de NK. Sin embargo, creo que esa etapa ya se terminó y aunque pueda participar en la publicación, será en adelante como algo que ya fue, que ya se cumplió en el tiempo y el espacio. Gracias de todos modos, la amistad siempre prevalecerá por encima de cualquier otra consideración. De veras agradezco tu gesto, es de una generosidad que no creo merecer. En cuanto a lo que fue NK, creo que tus preguntas son muy pertinentes y no han sido respondidas del todo por los que estuvimos o están en la aventura. ¿Tenemos un punto en común estético? En mi caso pienso que, como en la mayoría de lo que hemos hecho, el punto o los puntos en común se dan más como negación que como afirmación. Es decir, coincidíamos en lo que no queríamos: no buscábamos ser coloquiales, no nos interesaba el asunto social en el sentido ideológico, no asumíamos la creación como un asunto de iluminación o de trabajo exclusivamente, sino como ambas cosas, no pretendíamos mesianismos poéticos, no éramos parricidas, entre otras cosas. Eso que dices de la antidefinición se perfila también por ahí. En mi caso, la definición va por lo que yo llamo "el rol profético", del poeta. Me explico: en la antigüedad, los profetas no eran los que predecían el futuro solamente. Los profetas hebreos, principalmente, se definían como tales como "portadores del mensaje divinamente inspirado". Estos mensajes eran social, religiosa, política, existencial y estéticamente relevantes, una integridad semiótica que además era ajena al reduccionismo cultual: por eso se convirtieron en los adversarios del establishment religioso encarnado por los sacerdotes. Esa enorme carga semiótica del mensaje profético necesitaba, por tanto, un lenguaje que pudiera ser lo suficientemente abarcador como para hacerle justicia. En su caso, el lenguaje servía al mensaje, pero no tardó mucho en hacerse uno. El profeta era, además, un marginal, un ser que por la naturaleza de su oficio no podía transigir con el status quo, sino que se convertía en un elemento contracultural. De manera que el "falso profeta" y el "verdadero profeta" se definían por su fidelidad al mensaje divinamente inspirado, precisamente por el riesgo y costo que representaba sostener esa fidelidad. Sostengo que el poeta ha heredado esa función histórica, sino es que más bien siempre la tuvieron (no olvides que los poetas hebreos fueron todos grandes poetas en el sentido literario de la palabra, en cuanto a la expresión). Los profetas tenían algo relevante que decirle a los demás precisamente porque el mensaje estaba encarnado en ellos (ahí cabe la búsqueda interior de la que hablas, a través de la exploración). Eran uno con su mensaje, con su oráculo. La poesía no es más que el oráculo secular. Sí creo que el poeta es un iluminado, pero no en función a una elección exógena, sino debido a una suma de factores que van desde lo genético, hasta la memoria colectiva y las experiencias primarias, así como los ritos de iniciación que suponen las lecturas primeras, en las cuáles se encuentra él mismo cifrado. Por eso lo vez como sabiduría. Claro que hay sabiduría. El oráculo es sabio porque el profeta es un crisol de los tiempos, una voz que clama en el desierto. Por eso creo que NK asumió la función profética como una negación, porque entendió que no se circunscribía al mero hecho de la publicación o la participación en el mundillo literario, en la cofradía de las letras donde las motivaciones suelen ser subalternas y enanas, sino a la asumisión de un rol fundamental en la existencia. Por eso coincido con Sábato cuando dice que un escritor no es un artífice de la palabra, sino un gran hombre que escribe, y exhorta a cierto escritor: "da tu testimonio", y punto. Habría mucho más que decir al respecto. En cuanto a si los procesos nacionales/mundiales impactaron nuestros procesos personales en relacion a la poesía coincido en que no necesariamente si entendemos a la poesía sólo como el texto. Pero si lo entendemos como el rol que se manifiesta en el texto, creo que es inevitable que aquello ocurra a pesar de cualquier resistencia. Somos hijos de nuestro tiempo/espacio siempre. Lo podemos negar, pero esa negación será, precisamente, nuestro emparentamiento. "En todo caso podria hablar por mi mismo", ídem. Yo tengo mi percepción acerca de la separacion entre el "gran publico" y la poesía última. Me parece que no se trata de un desgaste del género, como algunos suponen, en su capacidad de comunicar a las mentes modernas. Creo más bien que se trata de una perversión del rol poético que se hace tanto más evidente en sociedades consumistas. No es un problema con la poesía, sino con los poetas. Sino, ¿por qué el éxito de la canción popular con letras de intención y factura claramente poéticas? El cantautor ha asumido su función con mayor fervor y menor ensimismamiento. La poesía última se ha convertido en reducto bien de preciosismos tan banales como las novelas de caballería que leía el Quijote, bien de escupitajos con intenciones anárquicas pero demasiada pretensión y escaso trato con la palabra, el vehículo supremo. Con esa perversión del oficio, no es extraño que haya nadie o casi nadie sea estremecido por la poesía última. Si a ello se suma el pasmo arcaico que se vive en el mundillo literario frente a las nuevas formas de comunicación y producción, tenemos un conjunto de elementos que no ayudan demasiado a acercar la poesía a los grandes públicos. A mí, particularmente, me parecieron audaces y dignas de valorar los acercamientos que tuvo la generación del cincuenta con lo mediático, lo comunicacional. Más que la del 60 o 70, la del cincuenta con Scorza, Naranjo, Rose, se acercaron por ejemplo a la canción y a la plástica. Mejor aún lo que hicieron Calvo y Thorndike, cuando al alimón prepararon el texto de la obra con que Perú Negro ganó el Festival de Danzas en Buenos Aires, en los primeros años de los setenta. "Y la tierra se hizo nuestra", se llama ese texto, sería interesante encontrarlo. Lo que veo ahí es ruptura del fino cristal dentro del que los poetas suelen refugiarse, cual monjes medievales. Veo ahí evangelio de la cotidianidad, insersión en el mundo, poesía práctica. No nos creemos, eso es lo que pasa. Nos conformamos con el calor de los que están en el asunto, viernes en Quilca, lectura para cuatro gatos. No estamos encarnados en nuestro espacio/tiempo, sin que eso signifique coloquialidad o compromiso ideológico necesariamente. Si la poesía no es vida, estará muerta. Hay mucho por conversar Un abrazo Manuel (1)Crónicas Katerbianas es el extracto de las correspondencias epistolares Hablemos sin tapujo que establecimos los integrantes de Noble Katerba en el lapso de noviembre y diciembre del 2004; la cual me permito publicar, con el permiso de Manuel Cadenas.
Manuel Cadenas Mujica. Nació en Lima el 15 de noviembre de 1966.
Estudió en el antiguo colegio Lima San Carlos, ex Instituto de Lima, donde empezó a escribir poesía a los doce años, alentado por el poeta Jorge Bacacorzo, su profesor de Literatura.
Siguió estudios de Educación, en la especialidad de Lengua y Literatura. en la universidad Villarreal (1986-1990). Allí afianzó su vocación literaria formando en 1987, junto a Alan Morales y Rodrigo Manrique, la agrupación Estigma, que publicó La Cresta del Murelio.
Impulsador de recitales y conversatorios literarios, se inició en el periodismo en 1988 publicando, con Alan Morales, la revista Neo Arts.
En 1990, el mismo año que funda con otros poetas la agrupación Noble Katerba, inicia colaboraciones con las secciones de Cultura y Espectáculos en el diario Página Libre. Desde entonces, ha desarrollado una amplia y fructífera carrera periodística en diarios y revistas como Novedades, Ayllu, Expreso, La Mañana, El Sol, El Mundo, Del País, La Razón y Extra, en los que ha sido redactor y editor de las páginas de Espectáculos, Culturales, Política y Opinión. En la televisión, fue jefe de redacción del noticiario 90 Segundos.
Ha sido docente de periodismo y Lengua y Literatura en varios centros de estudios. Recientemente se graduó como bachiller en Teología, con estudios de lenguas bíblicas (griego y hebreo antiguos).
Compositor y cantante de la banda de rock Contrabando, grabó con ella en 1990 el álbum Ritmos oscuros, y ha seguido escribiendo canciones con las que prepara una producción.
Tiene escrita una novela, Patio de bestias, y varios poemarios que ha reunido en su antología personal Los ojos del iluminado, de próxima aparición. Actualmente es director del diario La Razón y editor de la revista Dionisio.
Termina de escribir su poemario Viaje de Abraham.
POEMAS DE MANUEL CADENAS
Epístola universal a los hermanos cautivos en Patmos
No puedo disfrazar las palabras
cuando aparecen en los ventanales calles hermanas,
y hermanos los pasos que quemaron el siglo,
anaqueles polvorientos desfilando en el asfalto,
mochilas incaicas viajando
colgadas del estribo.
Érase por toda seña
un puñado de imágenes proyectadas en el viento,
hermanos de sangre en posición de ataque,
disparando abrazos y risotadas a quemarropa.
En el Monasterio, a dos cuadras del delirio,
se parapetaban sumas y restas entre vasos y puchos,
golpes de cristales líquidos en tiempos de angustia,
duelos de arañas fraternas
fascinadas en espirales interminables.
Pregunté por ustedes, por nosotros,
por todos los que soltaron las velas al garete,
todos los mártires de la noche,
los sobrevivientes,
los cautivos,
indagué en la penumbra,
salté el cerco policial del dolor,
y nadie había recogido los cuerpos regados,
abandonados a su suerte en las veredas.
Esos fuimos. Esos somos.
Esos éramos en las butacas de Buñuel bañado de absurdos.
Esos somos cambiando pañales al abecedario,
aprendiendo nuevamente las primeras letras,
en Puno, en Buenos Aires,
en Estocolmo, en Pamplona Alta,
donde nos encuentre el mañana,
donde nos sorprenda el pasado.
No sé disimular el espanto,
no tengo mantras para conjurarlo.
A medida que el autobús se detiene
la ciudad palpita fatigosa,
los hijos arrancados de su vientre devoran sus entrañas
(¿dónde están los que te condenaban?),
pero nadie sabe dar razón
pues no la tiene o la ha perdido.
En una esquina de la vieja Lima, en Carmen de la Legua,
en el Rímac, en Barranco,
duerme la barbarie, cáncer de la audacia
y la temeridad,
balanza entre sombra y luz.
En cada rincón de este mundo,
los buses llevan al mismo lugar, perdidos todos.
Y veo en los cristales
que no cambia una coma el guión
todos dispersos donde no llegan las preguntas,
fragmentos de esperanzas como papeles picados en carnaval.
Imposible disfrazar la desnudez en este baile de máscaras.
Inútil preguntar donde el eco devuelve los gritos
y las pisadas estremecen las calles pálidas del recuerdo.
En California, en Bostón, en calle Capón, en San Juan de Lurigancho,
las visiones agigantan bestias y monstruos,
ángeles y mártires,
a mis hermanos cautivos en Patmos.
Pero el Verbo,
sólo el Verbo
reina sempiternamente.
.......................
DE VIAJE DE ABRAHAM (2002-2004)
5
Sara
Le hice jurar que diría siempre que es mi hermana
Le hice jurar por sus entrañas / por sus zapatos de baile
por sus mejillas coloradas
por esos ojos de mar cotizados en las plazas
en los deseos ajenos / en los mercados negros
por sus dientes encerrados en silencios inexplicables
por las mañanas arrancadas al bullicio para zarpar al desvarío
a medialunas de arena / de sudor / de espejismos
Te hice jurar Sara
Y en verdad has sido
Y en verdad eres mi hermana / la extensión de mi carne
hija de mi padre y de mis pieles
y de mi madre y mis feroces cacerías
Desde Ur hasta el Néguev te contemplan
Desde Harán hasta Egipto
Beduinos lanzan sus caballos indomables
se estremecen el desierto y la sabana
Reyes salen a tu encuentro / grandes dádivas se ofrecen
Pero tú has sido mi hermana / mi sangre / como juraste el día
en que a la sombra de los cipreses del Líbano levantamos el tálamo
la tienda de nuestras vidas
resueltas a vencer los designios oscuros
Forastero fui en Gerar
paria en todos las llanuras cuando salí de Ur
¡Quién sacudió el polvo de su cabeza sobre mí y no estuviste
lista para decretar las sombras y sumarte al aullido infinito!
Por eso te anhelan Sara los extraños / por eso
queman incienso en sus altares e invocan al dios de los conjuros
Quedorlaomer rey de Elam
Tidal rey de Goim / todos sus vasallos
tributos esquilan a las ovejas de Siquem / en el encinar de Mamre
por mi dulce gacela / por mi grácil silbido de quena
para ablandar sus palabras / suavizarlas con aceite de mentiras
Pero ella es la hermana que transita incansable
en las calles calcinadas / en las colinas densas de dolores
en su corazón de fieltro
¡Sara para las tormentas de arena y para las aguas frescas!
¡Sara en el valle de Sidim que es el Mar Salado y Sara en el Jordán!
¡Sará en sus bemoles sostenidos!
Siempre Sara / siempre la hermana que mira al Este con mis ojos
Bajo una promesa duerme su vientre en espera
Bajo un juramento es Princesa de estaciones venideras
de arrullos que se toman prestados / Es Princesa
de comarcas vecinas / de todas las familias de la tierra
¡Sara en los confines levantada
para dibujar el nuevo rostro del mundo!
Entre tanto has de parir sonrisas en las esquinas
dulces de membrillo / alfajores / alfeñiques
en el camino que llega a la llanura del Jordán
al norte de Lima / donde Lot alzó sus tiendas hasta Sodoma.
8
Melquisedec
El vino que derramaste por libación / la copa que alzó tu diestra
reverbera en mis ojos como un espejismo / sacerdote largo de días
¿dónde aprendiste a invocar palabras de tal manera?
Los reyes del ocaso te temen /más que al brazo de los jebuseos
si pronuncias con voz de cascada las oraciones
en la hora medular / el patio del día
proclamadas con manos elevadas hacia Salem
Ni el galope excitado de jinetes beduinos / ni la ventisca
ni el bramido de las cabras en los peñascos
ni las canciones despellejando la noche se asemejan
al rumor tempestuoso de tu boca
decretando en trazo efervescente
lo mismo bienaventuranzas que imprecaciones
goces que ayes.
Rey de Salem, soberano
humildes vasallos te saludan desde lejos / desde el otro lado del mar
llegan caravanas bulliciosas trayendo
lo mejor de sus cosechas / proyectos confiscados al tedio
imágenes en sepia a toda página
en grandes titulares / a seis columnas
llegan tributando el incienso de su rabia intacta
el furor que sube a la frente en las sillas del Queirolo
del Wony / del Huaralino
allá en Ur de los Caldeos / donde la soldadesca
dispara a quemarropa contra todo aquel que parpadee
segura de que en los ojos que se cierran
nacen los sueños de cambiar el mundo
Rey de Paz es tu nombre pese a que en extramuros
se te conozca por el dios de los estrépitos / el ángel
del shofar que sacude las cortinas púrpuras de los palacios
atormenta la siesta indolente del rey de Sodoma
el baile de máscaras en las tiendas de Lot.
Todos sabemos que un mal día quemaste tus naves
a orillas del mar de Galilea / donde mueren los inviernos
calcinados / despanzurrados / atragantados de pesadumbres
Todos sabemos que olvidaste levar anclas a tiempo
cuando tus espaldas se doraban espléndidas en la Herradura
en Waikiki / y un magnífico Chevrolet Impala
desataba las envidias en el Haití / entre cholos gamonales
y chinas desechas de lujuria
Fueron páginas escritas con el pie al fondo / tablillas
acuñadas sin pensarlo dos veces
Todos sabemos que eso no lo echarías por la borda solamente
para darle carne a los cronistas de sociedad
Hubo un chispazo / una lumbre / un dolor en el costado
un ahogo quebrado en miles de ojos agudos
constreñidos / desesperados
te pesó el bulto en lomos de bestias humanas en la Parada
te rasgaron las manos los jabones
de mujeres abandonadas fregando ropas ajenas
te alcanzó la pesadumbre de los empleados públicos en el tarjetero
los números algebraicos en la casa del tendero
la soledad de los pupitres por las tardes
el precio de los corazones para alentar
carbones encendidos en las esquinas
Fuiste vulnerable a la suela de los descalzos
al ahogo de los asmáticos / al pesar de las viudas
te hirió para siempre la orfandad en todas sus edades.
Y entonces / con el dolor ajeno que ahora era propio
desembarcaste el Reader’s Digest
los horizontes promisorios / los ases bajo la manga
para pescar jureles al lado de barcazas endebles
para cazar gallinazos en las acequias cerca de Beerseba
para segar chirimoyas en las alturas de Santa Eulalia
para elevar plegarias y holocaustos en tinta roja y negra.
Rey de Salem / soberano de Justicia / en tus lomos
hemos diezmado todos para recibir el sacerdocio y las promesas
de Leví / de Aaron / del Gordo Villarán
según el orden eterno de Melquisedec
como pacto perpetuo para todos nuestros descendientes.
